Tuesday, July 1, 2008

There's room for you inside

I

En Nueva York nada nada era real, el dolor no existía, la pena no me encogía el estómago, la frustración no me perforaba los huesos, los días y las noches no me quebraban la espalda. Mi vida estaba excenta de conjoga, de duda, de incertidumbre.

Solía mirar el mundo exterior a través de mi burbuja, cristalina, perfecta, nítida a la luz del sol...

II

Dentro de ella respiraba aire puro, un tanto frío, pero puro. Dolía un poco porque mis pulmones se habían contraído años atrás por culpa de la huelga que se montaron mis arterias pulmonares. Un día, decidieron no irrigarme más por dentro. Fueron días difíciles, que casi olvidé desde que habitaba mi burbuja cristalina.

III

El domingo por la noche, a las 20:00 horas, alguien encontró un cadáver en el piso cuatro, aún tibio, reposando apasiblemente entre moléculas tensoactivas.

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