Pegaba mi nariz al cristal, miraba desde adentro, todo, afuera, exagerado en su contenido, como mi miedo, mi siempre miedo. Solo que mi miedo no estaba afuera, estaba adentro conmigo. Año tras año nadaba en mi propia pecera, esperando por carnada que no era lanzada. Porque no había pescador que me llevara al fuera exagerado en su proporción, deseado a pesar de su propio engaño. Mientras tanto, aprendía a envolverme y a desenvolverme en las algas de la pecera, hulosas, frías, babosas. Solo para esperar el momento en que la cuerda que sostiene la carnada me envolviera en manera diferente, y yo supiera como no desenvolverme, para no volver a la pecera por inercia. Pasaban los años y yo seguía en movimiento centrípeto con mis algas rancias. Practicando.
pecera.
1. f. Vasija o globo de cristal, que se llena de agua y sirve para tener a la vista uno o varios peces.
pecera.
1. f. Vasija o globo de cristal, que se llena de agua y sirve para tener a la vista uno o varios peces.
1 comment:
Ay, Chita, qué rajado este texto-pecera, con sus algas que me dejaron tan clavada en el recuerdo de mis propios miedos...Esa canción es rajada, mop, al chile. Acabo de descubrir tu blog, chita, qué tuanis. Nos veremos por acá y por allá, de norte a sur.
Post a Comment